Dama de RojoEDITH AGUIRRE
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Escrito · Edith Aguirre

EMINENCIA

Una profesional de la salud con estetoscopio y una carpeta
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Como todas sus mañanas, Alexis sale de su piso; se dirige hacia el garaje y sube a su hermoso coche, enciende la radio sintonizando su música favorita. Mientras piensa, con seguridad que hoy será un día cómo todos, mucho movimiento, cirugías, seguimientos y ver las urgencias, hoy seguro no hay conferencias, ni reuniones.

Sí, efectivamente, el día empezó agitado en la guardia, ya que tuvo que llamar la atención a una enfermera que en ese momento le estaba ayudando a atender a un paciente con convulsiones, al que no podía sujetar para qué pudiese ser atendido. Se advertía el malestar cuando le dijo que tratase de alimentarse mejor, para así poder tener más fuerzas para cumplir con sus obligaciones; y de volver a incurrir nuevamente en este inconveniente, solicitaría su traslado o pediría un enfermero de sexo masculino.

Sí, era otra mañana de mucho trabajo. Se encontraban conversando entre sí lo profesionales, en hora de refrigerio, cuando una colega se puso de pie delante de Burgos; se le notaban sus nervios y como pudo le preguntó ¿por qué siendo ella médica clínica, percibía menos sueldo qué médicos de otro servicio? Sin dejar de mirarla Burgos, se encoje de hombro mientras le contesta: sí, es así, ganó más que todos ustedes. Disculpas, eso no me tienes que reclamar a mí.

Aprovechando la embestida de su compañera, un cardiocirujano compañero de Servicio de Burgos, estaba enojado, al extremo de llegar a preguntarle: “Dime, ¿cuándo voy a cobrar cómo tú? Si mal no recuerdo, estudiamos lo mismo”.
Sin pensar, pero sí tranquilamente, le respondió: “Cuando llegues a aplicar tus conocimientos con la misma maestría qué yo.” Se dio media vuelta, y se fue por los pasillos del nosocomio, con algo de molestia por la situación generada, pero sin hacer caso de los comentarios de parte del plantel de profesionales. Alexis en ese momento no le dio importancia, lo olvidó.

Pasando la hora del almuerzo, se encontraban los médicos del mismo piso, se les acercó una enfermera y les dijo: el señor Director los espera para una reunión.

Encontrándose ya todos, el director detalla el motivo de la misma: se le había comunicado de la situación de Burgos, al ser indagado por dos médicos por su sueldo. Informándoles: “Estamos en una época donde se protesta mucho por la igualdad de remuneraciones para ambos sexos, y en profesiones similares, pero en el caso de Burgos cobra ese sueldo por que se le considera una eminencia mundial, y muchas instituciones estarían dispuestas a pagar una fuerte suma por contar con su presencia en sus Instituciones. Creo no sea necesario detallar más nada; porque está claro que sus antecedentes y trayectoria es quién designa lo que debe ser su salario: les sugiero que no existan más estos comentarios, y espero no tener que hacer una nueva reunión sobre este mismo tema.

Una hora más tarde, Alexis llegaba al hospital luego de jugar un partido de fútbol, al cual asistía en lugar de tomar una breve y merecida siesta que podía tomar antes de continuar con sus labores, pero su fanatismo por este deporte era más fuerte. Al llegar, se dirige directamente a los vestuarios donde se descalza los botines llenos de barro, la ropa transpirada seguido de una breve ducha y luego se coloca el ambo, se cuelga el estetoscopio, y finalmente se pone un calzado cómodo ya que le queda mucho por recorrer en los pasillos del hospital.

Luego de una gran cantidad de pacientes en consulta, muchos controles y seguimiento de las cirugías, y como culminación de un día agotador llega a su piso, donde al entrar se siente libre y feliz tan sólo cómo una simple mujer, alojándose en brazos de su amado ESPOSO, quien al recibirla le comenta: -Querida tengo una sorpresa; hoy recibí una invitación para asistir a otro evento de caridad ¿la parte graciosa? el sobre venía dirigido al:" Doctor Alexis Burgos y su esposa...", por lo tanto creo que debería afeitarme, usar vestido, pero no tacos altos porque mediría más de dos metros. Ambos terminan riendo, ya que era una confusión habitual.

DOCTORA ALEXIS BURGOS

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