¡Ya no estás…! Desde el día que partiste, miro el cielo para encontrarme contigo. Me quedó solamente tu amor. Por tenerte a mi lado daría mi vida. ¡Tanto deseo acariciarte! Contemplo nuestras fotografías derramando lágrimas, y en mis páginas escribo de nuestra unión y de tu gran amor.
Te recuerdo desde que comprendí que fuiste el hombre esperado, soñado. Llevé desde ese día tu ternura conmigo. Sigo viendo tu mirada entre la gente, y recordando tus besos toco las nubes; al cerrar mis ojos aún te siento entre mis brazos, mas al abrirlos, la angustia por tu ausencia me consume.
Versión revisada y recitada por Dama de Rojo

